Primero la Vida: así consolidamos la seguridad laboral en Conecta

Primero la Vida: así consolidamos la seguridad laboral en Conecta

En Conecta, la Seguridad y la Salud en el Trabajo son el punto de partida de su operación. Cada decisión vinculada al transporte de energía se diseña entendiendo que la vida de las personas está por encima de cualquier meta productiva. Este enfoque ha permitido consolidar una operación segura, disciplinada y coherente en el tiempo, respaldada por más de nueve años sin accidentes (3528 días) y más de un año sin accidentes incapacitantes al cierre de 2025. 

Estos resultados reflejan una cultura organizacional basada en el autocuidado, la planificación rigurosa y la empatía entre colaboradores, elementos que hoy definen la forma en que operamos y gestionamos riesgos en cada etapa de nuestros proyectos. En una operación que supera los 750 kilómetros de líneas de transmisión, 28 subestaciones y la ejecución simultánea de nuevos proyectos junto a múltiples contratistas, sostener estos indicadores exige algo más que normas: requiere convicción y consistencia.

La seguridad laboral como eje del transporte de energía

En el sector eléctrico, los riesgos operativos son inherentes a la actividad. Por ello, en Conecta entendemos que la seguridad laboral debe ser integrada desde la planificación hasta la ejecución en campo. Cada proceso es evaluado bajo criterios preventivos, considerando escenarios reales y condiciones cambiantes. Además, se promueve una disciplina operativa que prioriza el cumplimiento de protocolos antes que la velocidad de ejecución.

Esta visión ha permitido fortalecer la cultura de Seguridad y Salud en el trabajo donde la prevención es parte de las tareas dirarias. Así, los equipos conocen los procedimientos y los asumen como una herramienta para protegerse entre sí. Asimismo, la comunicación constante y la identificación temprana de riesgos se han convertido en prácticas habituales, reforzando una cultura en la que detener una tarea por riesgos, es una decisión respaldada y valorada

Primero la Vida: cultura organizacional y liderazgo consciente

El principio de Primero la Vida orienta nuestras acciones y define la forma en que nos relacionamos como equipo. Esta cultura ha sido impulsada desde el liderazgo de Juan Jacobo Rodríguez, promoviendo una visión clara sobre la responsabilidad compartida en materia de SSTl.

La evidencia de esta transformación es medible. En 2020, el nivel de madurez de nuestra cultura de seguridad se situaba en 51%. Hoy alcanzamos un 87%. Este salto de 36 puntos en cinco años se construye con el compromiso de todas las áreas, decisiones consistentes y sistemas que se viven día a día en la operación.

Nuestro Modelo de SST, se estructura sobre 11 estándares, con la Visión Cero en el centro y el liderazgo de los gerentes como eje articulador. Entre estos estándares destacan la evaluación rigurosa de riesgos, la capacitación continua, la gestión de contratistas con acompañamiento real, la verificación mediante indicadores proactivos y la gobernanza basada en análisis crítico y aprendizaje organizacional.

Resultados sostenidos que reflejan una operación disciplinada

Uno de los puntos de quiebre en este proceso fue la decisión de acompañar a nuestros contratistas en su crecimiento. Algunos iniciaron sin conocer estos estándares. Hoy, abrazan la meta de cero accidentes como propia. Este cambio se logró entendiendo que la seguridad más que un requisito contractual, es un valor compartido.

Prácticas como las visitas gerenciales en campo, las reglas que salvan vidas, la parada consciente, las reuniones periódicas con contratistas y la gestión inmediata de desviaciones han sido clave para consolidar esta cultura. A ello se suma el Comité Primero la Vida, un espacio donde la alta dirección cuestiona, propone y toma decisiones estratégicas en materia de SST. 

De esta manera, los 3,528 días sin accidentes fatales y los 496 días sin accidentes incapacitantes reflejan una operación gestionada con visión de largo plazo. La mejora continua en seguridad implica revisar, acompañar y fortalecer las prácticas proactivas que sostienen estos resultados. Así, reafirmamos que una operación responsable comienza siempre por proteger a quienes la hacen posible.

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