El Niño y la importancia de una red de transmisión resiliente en Guatemala

El Niño y la importancia de una red de transmisión resiliente en Guatemala

Las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño vuelven a poner a prueba la capacidad de adaptación del sistema eléctrico guatemalteco. En julio de 2026, la NOAA confirmó que el evento continúa activo y que podría fortalecerse durante el resto del año, mientras el INSIVUMEH proyectó lluvias por debajo de lo normal en buena parte de Guatemala.

Este escenario no solo puede reducir la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica. También obliga a preparar la red para transportar energía desde distintas fuentes, responder ante contingencias y acompañar el crecimiento del consumo eléctrico en Guatemala. Por ello, contar con una infraestructura de transmisión resiliente se convierte en una condición esencial para proteger la continuidad y confiabilidad del servicio.

¿Cómo afecta El Niño al sistema eléctrico de Guatemala?

Cuando disminuyen las lluvias, la preocupación inmediata suele concentrarse en las hidroeléctricas. Es una reacción comprensible: menos caudal puede significar menor capacidad de generación de energía y una mayor necesidad de recurrir a otras tecnologías.

El antecedente de 2024 mostró la dimensión de este riesgo. El Ministerio de Energía y Minas declaró en emergencia al Sistema Nacional Interconectado ante la combinación de escasez de lluvias, altas temperaturas y crecimiento de la demanda. El Administrador del Mercado Mayorista también había advertido que la menor disponibilidad del recurso hídrico limita la producción hidroeléctrica y puede obligar a utilizar fuentes con mayores costos operativos.

Sin embargo, debe hacerse una distinción importante. La infraestructura de transmisión no produce energía ni reemplaza la generación que deja de estar disponible. Su función consiste en transportar la electricidad existente desde los centros de generación hacia los lugares donde es requerida.

En ese sentido, una red robusta permite aprovechar mejor una matriz diversificada, movilizar energía entre regiones e incorporar generación renovable sin concentrar toda la presión sobre una única ruta o tecnología. En momentos de menor disponibilidad hidroeléctrica, la transmisión ofrece al sistema más opciones para llevar energía desde distintas fuentes y priorizar las alternativas disponibles más eficientes, en lugar de depender necesariamente de las de mayor costo. Esto ayuda a evitar sobrecostos que, finalmente, pueden trasladarse al usuario final.

¿Qué características debe tener una infraestructura de transmisión resiliente?

La resiliencia comienza con una red capaz de continuar operando incluso cuando uno de sus componentes presenta una falla. Bajo esta premisa, las redes malladas ofrecen rutas alternativas para el transporte de energía eléctrica y permiten aislar determinados tramos sin comprometer toda la operación.

También son necesarios otros elementos:

  • Subestaciones con capacidad suficiente para responder al crecimiento de la demanda.
  • Sistemas de monitoreo y control en tiempo real.
  • Programas preventivos de mantenimiento.
  • Centros alternos de operación.
  • Protocolos de continuidad y recuperación ante emergencias.
  • Infraestructura preparada para integrar nuevas fuentes de energía sostenible.

El Plan de Expansión del Sistema de Transporte 2026-2050 reconoce esta necesidad. El documento plantea que la red eléctrica de Guatemala debe ser fortalecida para atender el crecimiento de la demanda, incorporar nueva generación y aumentar su resiliencia ante contingencias. Además, proyecta que la demanda de potencia podría crecer aproximadamente 28.8% hacia 2030 y 57.2% hacia 2035, respecto al año base 2025.

Esto confirma que la variabilidad climática no es el único desafío. La infraestructura también debe acompañar el desarrollo industrial, la electrificación rural y los nuevos patrones de consumo.

¿Cómo contribuye Conecta a la continuidad del transporte eléctrico?

Para las empresas de transporte eléctrico en Guatemala, la resiliencia debe reflejarse en indicadores operativos verificables. Según su Reporte Integrado de Sostenibilidad 2025, Conecta administra 710 kilómetros de líneas de transmisión, 28 subestaciones y 1,228 MVA instalados en transformación. Durante ese año, la compañía alcanzó una disponibilidad de activos del 100 % y ejecutó el 99,5 % de su plan de mantenimiento programado.

Su Sistema de Gestión de Continuidad del Negocio, certificado bajo la norma ISO 22301:2019, comprende procesos de operación remota, enlaces de comunicación, supervisión de activos, la Subestación Pacífico y sus centros de control principal y alterno. Esta estructura fortalece la capacidad de coordinación y recuperación operativa ante eventos que puedan afectar la continuidad del transporte de energía.

La gestión de riesgos de la compañía también contempla la posible afectación de sus activos por eventos climáticos extremos. De esta manera, la continuidad no depende solamente de la resistencia física de las torres o subestaciones, sino de la planificación, el monitoreo, el mantenimiento y la capacidad de reacción.

Frente a El Niño, fortalecer la infraestructura de transmisión significa preparar al país para operar bajo escenarios menos previsibles. Para Conecta, este compromiso forma parte de una visión más amplia: transportar energía sostenible y competitiva mientras se construye una red capaz de acompañar el futuro de Guatemala.

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